EN 1890, SIR JAMES GEORGE FRAZER PUBLICA LA RAMA DORADA, UN MONUMENTAL CATÁLOGO DE MITOS Y RITOS QUE PRETENDÍA REDUCIR LO MÁGICO Y SOBRENATURAL A UNA FORMA ERRÓNEA O INFANTIL DE LA FÍSICA. CUARENTA AÑOS DESPUÉS, LUDWIG WITTGENSTEIN ANOTA EN SUS CUADERNOS UNA CRÍTICA DEVASTADORA A ESE CIENTIFICISMO CONDESCENDIENTE: LA MAGIA Y LO RITUAL NO SON «TEORÍAS FALSAS», SINO EXPRESIONES INSTINTIVAS, NUESTRA FORMA DE HABITAR EL LENGUAJE Y EL MUNDO. LA LECTURA DE FRAZER Y LAS REFLEXIONES QUE DESPIERTAN EN ÉL VAN A PRODUCIR LA CÉLEBRE TRANSICIÓN DEL PRIMER AL SEGUNDO WITTGENSTEIN. UNAS DÉCADAS MÁS TARDE, DAVID GRAEBER SUBE LA APUESTA: DESMENUZANDO LAS NOTAS DEL FILÓSOFO AUSTRÍACO CON PRECISIÓN Y SIN AMBAGES, REVELA CÓMO ESTE ANTICIPA LA ANTROPOLOGÍA CONTEMPORÁNEA AL TIEMPO QUE ESQUIVA LAS CUESTIONES DEL PODER, LA POLÍTICA Y EL TRABAJO. EL RESULTADO NO ES UN MERO EJERCICIO DE ERUDICIÓN ACUMULATIVA, SINO UNA AUTOPSIA CRUZADA DE LOS PREJUICIOS ILUSTRADOS DE OCCIDENTE.